Dayán Abad es uno de esos músicos que tienen algo especial. Diferente. Es capaz de hacer sonar como los ángeles a un palo con cuerdas y, si no tiene cuerdas, también. Hace algún tiempo, nos habló de la guitarra de su padre, una Yamaha SA1000. Recuerda verle tocando con ella en casa, recuerda su sonido y recuerda perfectamente el momento en que su padre tuvo que venderla. 

Cuando Dayán llegó a España y tuvo la oportunidad, se hizo con una Gibson 335 con la intención de utilizar un instrumento que le diera un sonido lo más parecido posible al de la guitarra de su padre. Sin embargo, la 335 no tenía ese algo especial de aquella vieja Yamaha de semicaja. 

- "Cómo me gustaría encontrar una guitarra igual y regalársela a mi padre...".

Empezamos a buscar. Localizamos una SA1000 en Japón. La trajimos. Vino hecha polvo. La restauramos. Y lo que viene después es por lo que nos gusta tanto nuestro trabajo y está recogido en estos 5 espectaculares minutos rebosantes de tacto, buen gusto y muchas cosas que no se dicen (ni falta que hace).



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AuthorGuitar & Bass Luthier